jueves, 9 de octubre de 2008

¿POR DÒNDE EMPEZAR UN PROYECTO DE AUTOEVALUACIÒN Y ACREDITACIÒN ?

Para la Presidenta de RIACES Dra. María José Lemaitre y el Consultor Dr. Claudio Rama, ante la pregunta que le hiciera José Cuya Vera sobre que recomendaría aquellos que están por un iniciar un proyecto de acreditación, o ¿por dónde empezar un proyecto de autoevaluación y acreditación?, contestaron lo siguiente:

M.J. LEMAITRE: Lo más importante es tomarle el peso a la tarea que se está emprendiendo.

  • Un proceso de AUTOEVALUACIÒN con fines de acreditaciòn o incluso sin fines de acreditaciòn es, como un profesor alguna vez dijo, “mirarse al espejo con cara de duda”.
  • Significa atreverse a mirar críticamente lo que uno hace, a mirar y a definir qué es lo que uno quiere lograr, a mirarse si lo está logrando, si está avanzando en esa dirección, si tiene los recursos, si tiene los requisitos, si está haciendo las acciones, si está llevando a cabo las acciones que son necesarias para lograr esos propósitos

Lo primero es entender el sentido. No es una manera de ir acumulando estampillas o sellos de calidad, no, alguien decía que a veces las carreras empiezan a acumular acreditaciones y hablan de la triple corona porque tienen la acreditaciòn de los europeos, la acreditaciòn de los americanos y de los nacionales, no.

La Acreditaciòn y la Autoevaluación tienen sentido porque me ayudan a mejorar.

  • Entonces, lo primero es eso, tomar conciencia de la importancia que tiene el proceso como un mecanismo de mejora, de mejora continua.

Lo segundo, asegurarse que se trata de un proceso tremendamente participativo.

  • Hacer una Autoevaluciòn pasa por reconocer que hay distintos actores que tienen una voz importante, la autoridad universitaria, los docentes, los acadèmicos, los estudiantes, los administrativos, los egresados.
  • Un proceso de evaluación tiene que conducir a una mirada integrada de todos éstos distintos actores, no se trata de tener un informe que me hace feliz a mí, tiene que ser un informe con el que todos los actores de las carreras o de la institución podemos vivir, que nos refleja a todos.

Un tercer componente, asegurarse que este proceso va conducir a cambios y los cambios siempre son dolorosos.

  • Y si bien es un proceso de crecimiento y que es un proceso de mejora, lo probable es que haya momentos difíciles y que va a ver que sobrepasarlos a lo mejor con lagrimas en los ojos y los dientes apretados, pero vale la pena y la experiencia de múltiples instituciones de carreras que muestran que efectivamente vale la pena, porque si hay que cambiar las cosas, si hay que hacer cosas que son distintas, si hay que desprenderse a veces de cosas que uno quiere mucho pero que ya no sirve, que el resultado final es necesario, es útil que va a servir para mejorar. Entonces, yo diría que eso son como actitudes con las que hay que enfrentar el proceso.

Algunas Recomendaciones prácticas:

  • Recoger muchísima información. Hay que se capaz de analizarla, esto no es una tarea que se haga así como solo intuitivamente los juicios que se emiten son juicios cualitativos pero tienen que estar refrendados por antecedentes, tiene que haber información de base.
  • Tiene que haber mucha difusión;
  • Tiene que haber un proceso de contrastación de visiones y en ese camino que se va haciendo se va construyendo la calidad.
  • La calidad alguien decia, no es un destino, es un camino y creo que eso es cierto, que es un proceso que se va construyendo, compartido por los distintos actores, con un fuerte respaldo de autoridades.
  • Tiene que haber un compromiso de las autoridades porque esto pasa por asignar recursos, pasa por tomar medidas, pasa por facilitar cambios, ahí entonces el compromiso institucional con la calidad es fundamental.

Creo que con recomendaciones como esas se puede avanzar muchísimo en cuanto a ir mejorando la calidad de un servicio que hoy día es fundamental para todos los países.

CLAUDIO RAMA: Lo que acaban de iniciar es un proceso de evaluación, lo que acaban de iniciar es el camino hacia un proceso que puede conducir a una acreditaciòn. Lo que recomendaría:

  • Lo primero, no concebir que uno solo requiere una acreditación.
  • La Universidad o un programa tiene una enorme diversidad de áreas, tiene que ver con los programas, tiene que ver con los docentes, tiene que ver con la institución, por tanto tampoco es concebible una sola acreditación, yo creo que el objetivo es la calidad, el objetivo no es la acreditación, el objetivo es la capacidad de la institución de mejorar su calidad permanentemente, el objetivo no es la evaluación, la evaluación o la acreditación son meramente los instrumentos.
  • Por lo tanto, en ese caso, lo primero es la voluntad política de la institución de realizar los cambios, y los ajustes.

La acreditación y la evaluación son meramente indicadores cualitativos y cuantitativos que permiten nivelar, verificar, cotejar el nivel de calidad de la institución, del programa, de los profesores o de los egresados.

Por lo tanto, lo fundamental para iniciar un proceso de acreditación, lo fundamental, es la disposición y la voluntad de la institución de colocar los recursos y las acciones para mejorar la calidad. De nada sirve promover un proceso de evaluación y acreditación si la institución no está dispuesta hacer los esfuerzos y los sacrificios y los docentes incluidos, para mejorar la calidad.

Finalmente como la acreditación es un indicador, yo recomiendo también que el indicador sea internacional. De nada sirve establecer ponderaciones de niveles de estándares de calidad sobre la base exclusivamente de indicadores y criterios nacionales.

En un mundo global, de pertinencias globales, de movilidad de docentes y estudiantes, detrás de la fronterización de los procesos de enseñanza-aprendizaje no es posible concebir los indicadores de un nivel de acreditación y evaluación solo de carácter nacional. Por lo tanto, lo segundo que le diría que no es solo la voluntad de la reforma es también procesos de evaluación y acreditación internacional.

Finalmente, el tercer nivel de recomendación en este proceso, es separar claramente las dinámicas de la autoevaluación, de la evaluación externa. Es muy claro muchas veces que la autoevaluación, la participación de los propios actores tienden a ser subjetiva y hace que los procesos sean marcadamente determinados por una valoración subjetiva o una autoevaluación.

Por lo tanto, la acreditación tiene importancia fundamentalmente en tanto participen actores externos. Y los actores externos no significan actores fuera de la universidad, de otra agencia de acreditación, sino las empresas, egresados de los programas, niveles de organismos internacionales o sea, la valoración de la calidad no la da estrictamente una lectura endogámica, el nivel de la pertinencia no solo lo puede dar los niveles de visión de los propios profesores o actores del sistema de aseguramiento de la calidad, sino que se requiere fundamentalmente la presencia de actores externos.

O sea que yo diría, no solo es la voluntad del cambio, no solo es la visión internacional de los actores y la multiplicidad, sino también en tercera instancia la participación activa, no de las dinámicas internas sino de las dinámicas externas producidas por los de afuera, al final quien acredita no es el grupo de amigos, no es el club, como diría Grunch Omar, sino que quien debe acreditar deberían ser aquellos que están del otro lado, aquellos que están distantes a los intereses, las participaciones y los niveles de ingerencia en las instituciones.