martes, 17 de noviembre de 2009

UNIVERSIDAD, CANTIDAD Y CALIDAD


Un artículo del Dr. Luis Jaime Cisneros, que invita a la reflexión y que compartimos con ustedes:

"De las frecuentes opiniones que se oyen sobre educación, pocas son las relativas a la universidad. A las universidades parece corresponderles una indiferencia general. Se crean en cualquier momento y nadie justifica su creación. La mayoría de la gente tiene la conciencia de que toda universidad es una empresa, y que organizar una institución de esa naturaleza es buen negocio. Lo confirma el tipo de avisos que aparecen en la prensa, y lo ratifica el hecho de que alguna de estas instituciones tienen "sucursales" o "filiales" en distritos y provincias.
La autoridad responsable no está ciertamente actuando con la responsabilidad pertinente, porque si el número de universidades existentes es ciertamente alto, la calidad de la docencia y la enseñanza no se hace ciertamente patente. Esta situación comporta, a mi parecer, un escándalo. Si nos reconocemos convocados por unanueva sociedad enmarcada en la información y el consumo, debemos reconocer la necesidad de cambios., pero de ninguna manera la deformación del carácter de una universidad. Basta con admitir que los avances del siglo, las grandes transformaciones sufridas en todo orden han sido el fruto del estudio y de la investigación en los centros universitarios.
Una universidad no es una fábrica de diplomas. Ni siquiera un laboratorio de ilusiones. Es una institución que tiene como arma el conocimiento y estudia las distintas maneras con que sus servicios pueden servir a cristalizar cuanto proyecto se ofrezca para el porvenir. Sus armas son la investigación y el estudio (estudio riguroso e investigación rigurosa). La universidad es la casa donde aprendemos a averiguar, analizar, ensayar, discutir, cuantas soluciones se ofrecen como fruto del estudio. La vida universitaria se desarrolla de dos maneras: primero somos estudiantes, a quienes hay que convocar al rigor del estudio y de los debates científicos; luego o hemos sido ganados para la docencia o para la investigación, caminos desde los cuales nuestro trabajo enriquecerá el mundo del conocimiento y asegurará la presencia del país en los centros científicos.
No, la universidad no es un negocio: no hay liquidaciones ni saldos. Pueden haber ofertas de cursos específicos, o de becas para determinados estudios. Pero no hay rebajas de exigencias. Y hay, sobre todo, trabajo en equipo. Un día organizamos mesas redondas para debatir un asunto, otro día para ofrecer los resultados de una investigación. Y cuando hemos avanzado en el estudio de un tema, la universidad organiza un coloquio, un congreso, ocasión en que invita a colegas de otros institutos para intercambiar ideas. Gracias a estas actuaciones, la ciencia va progresando. Pero sobre todo hay que aprender, porque nuevos valores han modificado el sistema de competencias hasta ahora vigente.
La nueva realidad va exigiendo distinguir bien, en el marco de los estudios superiores, la función de la universidad y la de la escuela. Ahora más que nunca es necesario reconocer la función de las escuelas, encargadas de asumir las tecnologías. La universidad dedica las facultades a la enseñanza y los institutos a la investigación. Y es hora de entender que las exigencias que se les deben proponer a los estudiantes realmente deben estar orientadas a obtener rendimiento de calidad. Los estudios superiores buscan, precisamente, ser superiores a los secundarios: esa superioridad no está confirmada por el número de asignaturas sino por la profundidad del estudio.
Y es explicable que estamos conscientes de la necesidad de un cambio radical en materia de educación, y ese cambio, en lo que atañe a los estudios superiores, corresponde iniciarlo a la institución universitaria. Por eso no se puede ir creando alegremente instituciones sin haberse preocupado de asegurar el perfil (y la función) de los existentes. Y vale terminar con esta advertencia. Ya hemos pasado la época en que la tarea de la universidad era comunicar el saber establecido. Estamos en la hora de continuar la búqueda y perfeccionar la investigación para enriquecer, rectificar y perfeccionar lo conquistado. Reducirla a impartir enseñanza de lo sabido es denigrarla, empobrecerla".
Publicado en el Diario La República
domingo 25/10/2009.
Una oportunidad para mejorar y cambiar nos plantea el proceso de la autoevaluación con fines de acreditación. Creo que no hay nadie que no comparta estas ideas y mucho de su sabiduria.
Nos gustaria recibir sus opiniones o comentarios.

2 comentarios:

francisco dijo...

Es una gran oportunidad la autoevaluación para mejorar nuestra calidad académica en la formación de docentes y me allano en todos sus extremos con el artículo publicado por el Dr. Cisneros. Sin embargo, es necesario considerar el tiempo puesto que yo estoy en la comisión de autoevaluación de la Escuela Profesional de Educación Secundaria de la Universidad Nacional de Puno, y desde fines del mes julio que se dio el plazo de 13 de enero venimos trabajando sin parar y le digo que estamos apenas en un 20% para elevar el informe de autoevaluación; más aún si se considera la Huelga de docentes que va por dos meses. Entoces queremos a través de ustedes invocar que CONEAU amplie el plazo.
Porque nosotros queremos autevaluarnos para mejorar la calidad académica y por consiguiente acreditarnos.
Gracias.
Coordialmente,
Francisco Marino Tipula Mamani
Comité interno de Autoevaluación

José María Viaña Pérez dijo...

Así es Estimado Francisco, un artículo minucioso e interesante que nos involucra y compromete con la institución que laboramos, cada uno de nosotros, en el lugar en que nos desempeñemos.

Con respecto a su pedido. Cuando se publicó el Decreto Supremo N° 014-2008-ED, que aprueba las Normas Reglamentarias del Decreto Legislativo N° 998, que impulsa la mejora de la calidad de la formación docente, se estableció en la Segunda Disposición Complementarias, Transitorias y Finales que: "Las Facultades de Educación o Escuelaas de Educación y otros que conduzcan a la obtención del grado académico o título profesional en educación, de las universidades públicas y privadas del país que, a la fecha de vigencia de éstas normas reglamentarias cuenten con autorización de funcionamiento definitivo y una o más promociones de egresados, DISPONDRÁN DE UN PLAZO NO MAYOR DE UN AÑO (1) CALENDARIO, CONTADO DESDE LA APROBACIÓN DE LOS ESTÁNDARES DE ACREDITACIÓN ESTABLECIDOS POR EL CONEAU.(...)"

El CONEAU publicó los Estándares para la Carrera Profesional de Educación en el diario oficial El Peruano, el 13 de enero del 2009.
Cumpliéndose el año el 13 de enero del 2010, para todos, ustedes y nosotros.

Este proceso de evaluación nos esta permitiendo reordenar nuestra carrera profesional, e ir proyectando nuestros planes de mejora. Sabemos del esfuerzo que significa y del compromiso e involucramiento que vienen asumiendo las universidades que cuentan con carreras profesionales de educación y ciencias de la salud, carreras profesionales obligatorias para acreditarse y con las que el CONEAU inciará su labor.

Las páginas de este Blog dan cuenta de las sendas reuniones que se han llevado con motivo de difundir el Modelo de Calidad del CONEAU y sus respectivos Estándares, tanto para Educación como para las Carreras de Ciencias de la Salud; así como, las visitas que el equipo técnico ha venido realizando a nivel nacional a solicitud e invitación de las entidades universitarias, previa coordinación.

Estamos seguros que van lograr la meta, a pesar de las dificultades y limitaciones, los Comités Internos y la comunidad toda, vienen dando la nota.

Atentamente,